Opiniones y creencias sobre el trastorno bipolar en la sociedad española

Ruiz et al. (2012) realizaron un estudio con el objetivo de conocer las opiniones y creencias en la sociedad española sobre dos enfermedades mentales graves: esquizofrenia y trastorno bipolar.

Una de las barreras en la recuperación integral de los pacientes diagnosticados de esquizofrenia o trastorno bipolar es el estigma asociado a la enfermedad mental que existe en la sociedad. Las enfermedades mentales graves y las personas que las padecen son percibidas con cierto prejuicio y son grandes desconocidas para la población general (sintomatología, evolución, opciones de tratamiento). La estigmatización de las personas con problemas de salud mental implica tres problemas principales: la ignorancia (por el poco o incorrecto conocimiento sobre la enfermedad mental), el prejuicio (miedo, ansiedad y rechazo ante estas personas) y la discriminación (en muchos aspectos de la vida familiar, personal y laboral).

A continuación resumimos algunos de los resultados referentes al trastorno bipolar observados en la investigación de Ruiz et al. (2012), en la que fueron encuestadas 5.473 personas (55,8% Sevilla, 44,2% Madrid).

En primer lugar, más de las tres cuartas partes de los encuestados dice conocer el trastorno bipolar. Sin embargo, el 61% de los encuestados no conoce ningún síntoma del trastorno bipolar. Esto deja entrever que el conocimiento no es real y ha de interpretarse en el sentido coloquial de haber oído hablar de ella.

En segundo lugar, los síntomas asociados más frecuentemente con el trastorno bipolar son los cambios bruscos de personalidad, los cambios de humor, la doble personalidad o las fases individuales de cambio en el estado de ánimo: euforia, depresión o apatía.

En tercer lugar, se considera que el trastorno bipolar interfiere bastante en la vida cotidiana o incluso impide la vida normal de quien lo sufre. Sin embargo, también se opina que permite desarrollar con normalidad las relaciones con la familia, las tareas cotidianas y las relaciones con los amigos.

En cuarto lugar, se percibe la utilidad tanto de los tratamientos psicológicos como de los farmacológicos, y la mayoría opina que estos son eficaces o totalmente eficaces en el tratamiento del trastorno bipolar. La mayoría de los encuestados opina que el tratamiento es para toda la vida y que abandonarlo puede ser perjudicial.

En quinto lugar, las creencias más arraigadas sobre el trastorno bipolar se refieren a que es una enfermedad que genera mucho rechazo social, sobrecarga familiar y sufrimiento a quién lo padece. En este estudio se ha observado que las personas con enfermedad mental perciben mucha menor interferencia de esta en la vida cotidiana en comparación con los profesionales y familiares. Según los autores, esto podría deberse a la tendencia de los pacientes a minimizar su situación clínica, la habituación a su situación personal y la posible disminución de su capacidad introspectiva.

Por último, la violencia es uno de los principales estereotipos relacionados a la enfermedad mental. La asociación entre enfermedad mental y violencia se ve reforzada en muchos casos por la continua aparición en los medios de comunicación de hechos violentos cometidos por algún paciente con enfermedad mental. Esta percepción lleva a perpetuar prácticas estigmatizantes y discriminatorias contra las personas con trastornos mentales graves y desafortunadamente, estos mismos medios no informan que el porcentaje de actos violentos atribuibles a patología mental es excepcional en relación a la violencia de la sociedad en general.

Referencia bibliográfica: Ruiz, M. Á., Montes, J. M., Lauffer, J. C., Álvarez, C., Maurino, J., y de Dios Perrino, C. (2012). Opiniones y creencias sobre las enfermedades mentales graves (esquizofrenia y trastorno bipolar) en la sociedad española. Revista de psiquiatría y salud mental, 5(2), 98-106.

 

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